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El bochorno que desacredita a la LigaPro

¿Suspender un partido fue un salvavidas para un club o para un candidato?

Los jugadores de la Universidad Católica se presentaron para jugar contra Emelec. Foto: API
La Universidad Católica se presentó a jugar el 21 de febrero en el estadio Rodrigo Paz. Foto: API

Retrocedimos a los noventa o al inicio de este siglo en la que se legislaba de acuerdo de las conveniencias. La LigaPro borró lo poco que había hecho con una decisión sesgada y que pone otra vez en duda su función.

La decisión de suspender el partido entre Emelec y Universidad Católica, previsto para el sábado 21 de febrero, por supuesta inseguridad no se justifica, porque no hay argumentos suficientes. Los documentos que aparentemente sostienen esa versión no se han difundido.

Y lo peor es que existe una comunidad que festeja la medida de posponer el juego porque eso salvaba del papelón a Emelec, club que hasta las 23:55 del 21 de febrero (fecha del partido) aún tenía cuatro prohibiciones en la FIFA, para inscribir futbolistas en la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF).

Por esa razón es bochornosa esa disposición. No existe ‘fair play’, las reglas no son para todos, se institucionaliza y norma una ‘viveza criolla’. Y muchos, incluido comunicadores, la festejan como un premio. Absurdo porque lo ilícito se hace legítimo.

¿Cuál fue el propósito de la creación de la LigaPro? Era independizar el campeonato ecuatoriano de los intereses, y hasta manoseos, que había en la FEF. Pero se actúa con las mismas prácticas, que deslegitiman la razón por la que se la fundó.

Tito Rosales /Opinión

La Liga Profesional se la hizo para administrar, legislar imparcialmente, generar recursos, encontrar propuestas para disminuir los pasivos (léase déficits) que arrastran los clubes y establecer métodos para una sana salud económica. Esa función ha sido cumplida a cuenta gotas.

Lo preocupante es que las personas que administran la organización consideran que “no existe crisis económica en el fútbol”, argumento inválido, que tampoco se sostiene.

Antes de la LigaPro y también con ella se han normalizado los salarios impagos a las plantillas de los equipos, hasta por nueve meses. ¿Quién puede vivir así? ¿Qué familia puede sostenerse?

Los dirigentes de clubes, a excepción de un grupo reducido, ni se inmutan y conviven con esa realidad.

Ante esos hechos, pregunto si la LigaPro ha cumplido la función por la que se la creó, o tal vez es el momento para replantearla o revisar si su caducidad se aproxima (O).

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