Las razones de su descenso
“Planteo una hipótesis a manera de pregunta. Y mi respuesta es sí, a partir de cómo soy, alguien nostalgioso de toda época o de cualquier situación que me hizo feliz en el pasado. Pero no quiero hablar de mí, sino de lo más importante de lo menos importante.
Yo siento que el fútbol se ha vuelto cada vez menos atractivo por varias razones que darían lugar a un ensayo y no solo a una columna de opinión. Aunque podría resumir mi explicación, al menos, desde tres aspectos: emocional, deportivo y social.
El fútbol es cada vez menos atractivo porque la pasión ya no es la misma. Quizá es el paso de los años lo que ha calmado el fanatismo infantil, adolescente y semi adulto que expresaba por mi querido equipo, el único ídolo del Ecuador. Pero, tal vez, más ha influido la decepción por las administraciones negligentes que mantienen a Barcelona Sporting Club en un espejismo de estabilidad que, tarde o temprano, se hará trizas.
Si parto este análisis desde el aspecto emocional, es decir, muy personal, es porque mi principal interés en el fútbol se ha originado casi siempre desde lo que me provoca mi equipo. En otras palabras, mi emoción por el fútbol es directamente proporcional a la emoción que me despierta Barcelona, y acabo de exponer cómo mi fanatismo ha dejado de serlo.
En lo deportivo, siento que el fútbol mundial está perdiendo figuras trascendentales. La época de Messi y Cristiano Ronaldo prácticamente ya es pasado, y aunque resulta muy elemental reducir la visión a partir de solo dos jugadores, al mismo tiempo es evidente que el espectáculo se ve perjudicado cuando pierdes referentes que despiertan admiraciones masivas y controversiales”.
Andrés Reinoso
Si bien existen jugadores sobresalientes en todas las ligas del mundo, el fútbol cada vez es menos atractivo porque el deporte ahora se percibe de otra forma. Su esencia deportiva cada vez se vuelve más monetaria. Los partidos son primero shows televisivos o de streaming, antes que encuentros deportivos. No importa que exista encuentros con más gente en las bancas de suplentes que en los graderíos, con tal de que el canal que transmite cuente con los ingresos previstos para difundir el partido.
Además, me atrevo a decir que ahora los niños y adolescentes que quieren ser futbolistas se proyectan a ser millonarios antes que campeones. Y esta realidad deriva directamente al tercer aspecto que mencioné: lo social. Practicar un deporte siempre será saludable para el cuerpo, pero no sé cuánto para una sociedad. Sobre todo si la práctica de ese deporte es en un contexto de marcada inequidad y de escasa conciencia social, porque su profesionalización se materializa mediante una industria que abolió totalmente aquella esencia del fútbol que nacía en sueños humildes por alcanzar la auténtica gloria deportiva.
Por eso es difícil que el fútbol siga siendo atractivo como antes, aunque eso no signifique dejar de disfrutarlo. Porque, a pesar de cualquier contexto adverso que pueda perjudicar a la práctica del fútbol, es innegable que cuando una pelota rueda sobre una cancha, siempre hay posibilidad de que se haga presente la magia. (O)