Los jugadores celebran el gol de Jhonny Quiñónez ante Argentinos Juniors. Foto: API
Un triunfo que mueve sentimientos
“La trascendencia es una palabra generalmente pretenciosa. Suele ser un término utilizado en discursos rimbombantes o demagógicos, vacíos de sentido. Sin embargo, cuando tiene sentido es porque la realidad puede demostrar qué significa trascender.
Estar o ir más allá de algo”, es una de las definiciones que el diccionario atribuye a trascender, mientras la trascendencia se define, entre otras acepciones como el “resultado, consecuencia de índole grave o muy importante”. Ambos significados son plenamente compatibles con lo que significa Barcelona Sporting Club en el fútbol y fuera de él, porque, precisamente, es un equipo que trasciende.
“Esto reflexiono pocos días después de la gran proeza conseguida por el Barcelona de César Farías en el estadio Diego Armando Maradona, de Argentinos Juniors, en Buenos Aires, Argentina. Se vuelve solemne la hazaña si es en una cancha con ese nombre. Otra gran noche más en la historia de este club”.
Andrés Reinoso /Opinión
Tal vez nunca va ganar la Libertadores, pero Barcelona trasciende desde el fútbol a través de estos episodios que provocan emociones indescriptibles, porque detrás de la alegría espontánea y auténtica, hay más sensaciones agradables que frenan esas ansiedades y temores, al menos por un par de días, que surgen cotidianamente. Eso, multiplicado por miles y miles de fanáticos y fanáticas que deben tener emociones parecidas, origina el fenómeno social que significa Barcelona; aunque suene repetitivo y como un cliché, es lo que es.
Una semana atrás, para el pueblo barcelonista, pensar en Barcelona era asociarlo con decepción, por el paupérrimo partido de local que tuvo en Guayaquil frente al mismo Argentinos Juniors. De todas maneras, por el bichito de la esperanza que siempre recorre la cabeza del hincha, 0-1 tentaba a pensar que era un resultado propicio para imaginar una noche épica más en la historia de este club.
Y así fue. Barcelona sorprendió una vez más, impulsado por ese espíritu de arrechera, como dice la gente, que aparece sin avisar para gestar un episodio más de esta historia que trasciende A lo Barcelona”. (O)