Los aficionados de México se organizaron y asistieron a los exteriores del hotel donde se concentró Ecuador antes de su partido. ¿Cuál fue el propósito?: no dejar dormir a los futbolistas de La Tri, horas previas al juego que está previsto para este 30 de junio.
Esa práctica desleal fue parte del preámbulo del enfrentamiento de Ecuador y México, por los 16avos de final del Mundial, que se jugará en el estadio Azteca.
Una centena de hinchas llegaron con pitos, bombos, pasaban en vehículos, en la que gritaban y coreaban el nombre de su selección, con el fin de interrumpir el descanso de los jugadores en el hotel Westin Santa Fe. Los reportes evidenciaron que estuvieron hasta las 02:00 (hora de Ecuador).
¡LA MISIÓN ES QUE NO DUERMAN! 🤫🇲🇽
— Quinto Partido (@quintopartidoof) June 30, 2026
Desde el hotel de concentración de Ecuador, la afición mexicana lo tiene claro: ¡aquí nadie descansa previo al gran partido! ❌
La gente llegó con la batería al 100% y está dispuesta a quedarse hasta la madrugada para hacer pesar la localía… pic.twitter.com/llMPthiwxt
Ese procedimiento molestó al cuerpo técnico, jugadores y dirigencia de La Tri, el mismo que fue calificado como desleal, antideportivo y que contrasta con los principios del fútbol y su ‘fair play’.
Gonzalo Valle anticipó en la conferencia de prensa, que organizó la FIFA en el Media Center del estadio Azteca, que los jugadores a escala de clubes en torneos locales, internacionales y de selecciones, se han encontrado con casos similares.
Atraso del vuelo de Ecuador desde Columbus
Sebastián Beccacece llegó molestó a la conferencia de prensa en el estadio Azteca, el 29 de junio. Él argumentó que era producto del cansancio del largo viaje que habían tenido desde Columbus, en el estadio de Ohio en Estados Unidos, hasta Ciudad de México. Ahí se conoció que ese traslado había sido de nueve horas.
No hubo un pronunciamiento oficial de la causa de ese atraso, pero Beccacece informó que hubo tres horas más de las establecidas y desconocía la razón. Allí dijo que el traslado fue de 9 horas, algo que debían haber sido 6 horas y media.
«En Nueva York y en Kansas se cumplió todo de manera exacta y acá no ha sido igual», señaló el estratega.
Esos inconvenientes han sido parte de las horas previas del partido entre Ecuador y México, con prácticas que parecía que se habían erradicado, pero que siguen siedo parte del folclore del fútbol, especialmente en Latinoamérica.
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