Las habitaciones de Moisés Caicedo, John Yeboah, Pedro Vite, Nilson Angulo… suelen ser los sitios momentáneos de reunión de los jugadores de Ecuador para los juegos de carta de mesa o conversaciones de fútbol, de la familia, de los amigos.
Ese sitio es sagrado, al que solo acceden los jugadores, el staff del cuerpo técnico, de logística, médicos.. Y en este Mundial están distribiuidos en los pisos 7 y 8 del Hotel Le Méridien, en Columbus, donde es el sitio de hospedaje de La Tri.
Sebastián Beccacece decidió separar a los jugadores en habitaciones individuales, aunque algunos sugirieron que se mantengan las dobles. Atrás quedaron los espacios compartidos, en la que se unían arqueros con arqueros o defensas con delanteros, con el fin de cruzar experiencias, hacerse recomendaciones, aprender de cada uno. Ahora es distinto. Cada jugador tiene su propia habitación, a la que también tienen recomendaciones a qué hora acostarse, a qué hora levantarse, ir al desayuno, al almuerzo o la cena.
En esos sitios también hay chances para juegos de mesa, que siempre existenen las concentraciones de La Tri. Ahora se puso uno de moda, que es el Uno, en la que casi todos, conoció El Crack, han jugado.

¿Cómo es la convivencia de la Selección de Ecuador?
La Selección es una familia. Su entrenador Sebastián Beccacece trata a cada jugador como si fuera uno de sus hijos. Les habla de fútbol, de la familia, les preguntan de los hijos, los papás, sus motivaciones, los desafíos que tienen en su vida, pero sobre todo les resalta la importancia de su rol, en cada futbolista, en la representación de un país. Y eso ha hecho un lazo fuerte entre futbolistas y técnico, tal vez más arraigado que con anteriores entrenadores.
Hacía afuera no se ve ese ambiente, pero Beccacece ha construido uno más que de amigos, más que una familia, se puede decir de hermanos, en la que no hay celos ni envidias, en la que nadie pone barreras ni distancias, mas allá que este en una Premier League, en México o que haya ganado una Champions League.
Allí ha sido clave Beccacece y su staff, también impulsado por la dirigencia y Francisco Egas, quien tiene una conexión con los jugadores como un grupo de amigos. A eso se añaden los jugadores con más experiencia como Hernán Galíndez y Enner Valencia, quienes son vistos como líderes, a quienes se escucha más, los que suelen dar mensajes más profundos, que sirven como guía para cualquier acción dentro y fuera de la cancha.
Una de las facetas que se desconoce de Beccacece es que es un constructor de espacios, de hacer puentes, con jugadores, cuerpo técnico, personal de las distintas áreas o trabajadores de la organización. Él saluda a todos, desde el que hace una limpieza, hasta un CEO de una compañía. No hace distinciones. Y en la Casa de la Selección, en Ecuador, suele hacer, con frecuencia, reuniones o los tradicionales asados, en las que participan todos, sin excepción.
La dirigencia también les entregó regalos a cada uno de los 26 jugadores, con sus respectivos nombres grabados, en la última semana.
¿Quién vigila a La Tri?
La nómina de La Tri que está en Columbus también tiene personal de seguridad, que vigila 24/7 los accesos de cada espacio del hotel Le Méridien, quienes se turnan, quien traza las rutas, junto a Manolo Illescas, brazo derecho de Sebastián Beccacece y de Francisco Egas.
También están dos delegados del patrocinador Marathon, quienes cumplen el rol de ver cada detalle de la indumentaria de La Tri en los entrenamientos y en los partidos. A ellos se unen un chef, una responsable de cocina, que superan una nómina de 55 personas.
Ese es el ambiente en la Selección de Ecuador, la que busca hacer historia en el Mundial, la que jugará este 14 de junio contra Costa de Marfil, en Filadelfia.
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